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Moon Jae-in: Una nueva era política en Corea del Sur



Ante la crisis política desatada en el año 2016 que provocó malestar e ira por el escándalo de corrupción y destitución de la presidenta Park Geun-hye, la república de Corea participó con un alto 77,2 % en una nueva convocatoria electoral, resultando ganador de la contienda, entre liberales y conservadores, Moon Jae-in, representante liberal y hombre familiar de la política coreana, quien fue uno de los asesores principales del expresidente Roh Moo-hyun durante el período 2003-2008. En el 2012, perdió en las urnas contra Park y este segundo intento hacia la presidencia representó sin duda un triunfo progresista que dejó atrás el dominio del partido conservador Saenuri y otras fuerzas políticas aliadas, representadas en las fórmulas opositoras de la campaña electoral del candidato conservador Hong Joon-pyo, quien obtuvo el 23,3%, y el centrista Ahn Cheol-soo, el 21%. Luego de 9 meses de transición política, los no triunfadores admitieron su derrota y ahora Corea del Sur da un paso más hacia la superación de su crisis y se enrumba a una nueva era en su quehacer, en las particularidades del sistema y su práctica política.

En Moon Jae-In, observamos la dura realidad de un pueblo y dos Estados, nació en una familia de refugiados norcoreanos y ha sido un abogado defensor de los derechos humanos en su patria. Su mandato iniciado el pasado 9 de mayo, no esperó la tradicional transición administrativa de dos meses, las urgencias al interior de su realidad nacional así lo determinaron, muchos menos la profunda crisis existente con Corea del Norte y todos los componentes internacionales que intervienen en dicho conflicto.

Corea del Sur, a nivel interno acumula desajustes cada vez mayores y los escenarios son complicados: a) Cambios en las políticas económicas que permitan creación de empleos y reducción de las desigualdades sociales presentes en la población juvenil que siente el peso de los estancamientos salariales. Para ello la estrategia de Moon entre otras acciones, son los estímulos fiscales y una expansión del gasto público para crear unas fuentes sólidas de empleos que contrarresten la desaceleración económica; b) Establecer reformas quirúrgicas en los terrenos monopólicos empresariales identificados como los chaebol, (poderosos consorcios empresariales cuyos dueños son unas minorías de familias) que ya dan signos evidentes de colapso al tejer junto, a las clases políticas en el poder de turno, acciones administrativas corruptas y abusos de poder que generan desencantos en la población. Tengamos en cuenta un lapidario informe del Fondo Monetario Internacional el cual indica que en el año 2016: “el 10 por ciento de los surcoreanos más ricos obtiene la mitad de los ingresos de toda la población”; y c) Sembrar confianza política con resultados tangibles en la población que permitan repuntar el aparato productivo y dimensionar la capacidad económica surcoreana, más allá de un cliché de “dinamismos” condicionados en una propaganda oficialista cada vez más en declive. No ha sido al azar la primera declaración del presidente Moon ante la población: “no ha habido vencedores ni vencidos en los comicios”, ha instado a la unidad del pueblo para crear una nueva nación, sobre esta tesis veremos en los próximos años el eje de su estrategia política de refundación de una visión de país cuyo liderazgo en Asia y la comunidad internacional ha sido validado y reconocido en el mundo.

Corea del Sur a nivel externo, tiene por delante varios desafíos por enfrentar y equilibrar, destacando: a) Diseñar de manera pragmática su relación de Estado y convivencia con su vecino inmediato, Corea del Norte, de una manera más autónoma, sin acudir o depender de la mirada y decisión exclusiva de un intervencionismo múltiple de potencias que lo dejan de lado. Se trata, tal como lo ha declarado Moon de: “Marcar más el paso en el manejo de la crisis norcoreana y no dejar la voz cantante a Washington y Pekín: no deberíamos ser simplemente un espectador que presencia las conversaciones entre EE. UU. y China.” En este sentido, el nuevo Presidente surcoreano ha manifestado su intención de construir una nueva voluntad de acción política para alcanzar la paz en la península coreana, ajustando las alianzas con Washington, Pekín y Tokio. Similarmente, ha declarado su intención por una política conciliadora con Pyongyang bajo el criterio combinado de apertura de diálogo con el mantenimiento de las sanciones, dando así paso a verse las caras y volver a la mesa de un diálogo directo; b) Al presidente electo, le corresponderá lidiar e iniciar relaciones más con el Trumpismo que una diplomacia basada en liderazgo “sólido” de los Estados Unidos. En este aspecto, hay un punto que debemos tener presente, nos referimos al contexto militar del conflicto con Corea del Norte y los anillos de seguridad y defensa en materia de armamentos, el solo costo para la instalación y operatividad del escudo antimisiles estadounidense (THAAD) recién desplegado en su territorio tiene una factura de mil millones de dólares, anunciada por el Presidente norteamericano; c) Paralelo a ello, el deseo ya comunicado por la Casa Blanca de renegociar el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que considera desventajoso para USA; d) Reformular las sensibles relaciones con China, uno de sus importantes socios comerciales, al cual el gigante asiático ha impuesto un boicot no declarado a los productos surcoreanos, en protesta al despliegue del THAAD. Beijing ha protestado fuertemente en esta materia ya que califica el escudo como un mecanismo de espionaje de su espacio territorial; y e) Reorientar las relaciones diplomáticas y comerciales con otros vecinos como Japón, las regiones marítimas del Pacífico, el Índico y al otro lado oceánico, Latinoamérica.

Las altas tensiones que vive en sus primeros días como Presidente, el nuevo ocupante de la Casa Azul (Residencia presidencial), no es cualquier cosa, ya que los misiles norcoreanos los apuntan directamente a una distancia muy corta de apenas 195 kilómetros (aproximadamente), siendo ellos los primeros en ser arrasados, sino se toma el camino del diálogo y construcción de una paz duradera.
- Fecha de publicación: 02 Jun 2017
- Publicado por: CEAA

Centro de Estudios de África, Asia y Diásporas Latinoamericanas y Caribeñas "José Manuel Briceño Monzillo"
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